Notebooks, ahora en mini

Más pequeñas y livianas que las portátiles comunes, navegan, permiten trabajar y mandar e-mail. Cuáles llegaron al país y cuáles están al caer.

Ultraportátiles, mininotebooks, simplemente notebooks chicas, o netbooks. Ya se verá cuál de estos nombres se impone para denominarlas, o si serán válidos todos. Pero lo cierto es que en los últimos meses ha aparecido una nueva categoría de computadoras portátiles con la misma arquitectura básica que las notebooks (plegables, con teclado completo y touchpad), pero con un fuerte acento en el reducido peso y tamaño.

Exteriormente, las mininotebooks son idénticas a las notebooks comunes, salvo que son, más o menos, un tercio más chicas: tienen pantallas que van de las siete a las diez pulgadas diagonales. Su peso, en tanto, ronda el kilogramo.

Dependiendo el caso, interiormente tienen algunas diferencias más respecto de las notebooks. La principal de ellas es que no traen lector de discos -ya sea CD, DVD o Blu-ray-. Es que renunciar a este dispositivo parece ser por ahora imprescindible si se quiere fabricar equipos diminutos y livianos.

La otra gran diferencia con las comunes en desmedro de las “mini” es el poder de procesamiento, la memoria y la capacidad de almacenamiento de información. Pero esta desventaja de las netbooks se da sólo en algunos casos, y tiende a disminuir.

La pequeña Acer Aspire One, por ejemplo, trae solo 512MB de memoria y 8GB de espacio para guardar datos. Y la Asus Eee PC 900 incluye un procesador que no es de los más ágiles: un Celeron M-353. Una desventaja considerable de las configuraciones muy básicas es que no admiten la instalación de Windows, en algunos casos ni siquiera en su versión XP, y obligan entonces a utilizar sistemas operativos con menos requerimientos de hardware, como Linux, que no tiene nada de reprochable, salvo que es desconocido para muchos usuarios, y no es seguro que quien esté acostumbrado a Windows pueda adaptarse a él rápidamente.

A salvo de limitaciones de este tipo están los equipos como el HP MiniNote, que trae un disco rígido con todas las letras, de 120GB; o el Asus EeePC 1000H, que viene con el moderno microprocesador Atom (diseñado por Intel especialmente para este tipo de portátiles).

De todos modos, hoy por hoy aun la más portentosa mininotebook no puede hacer frente a juegos exigentes o a tareas muy demandantes, como editar videos y fotos.

Para quiénes, para qué. Cierto es que las mininotebooks no fueron pensadas para diseñadores gráficos. Fueron hechas para ser portables con comodidad y para conectarse a redes y a Internet fácil y rápidamente, para tareas de oficina, para manejo del correo electrónico, para el chat.

Mariano Yacovino, gerente de producto para América latina de la línea de procesadores Atom, de Intel, señala que en los países desarrollados estas máquinas apuntan a ser la primera portátil de escolares y de adolescentes que quieran estar siempre conectados. Pero se preocupa en marcar diferencias: “Nosotros creemos que a estos equipos debería llamárselos netbooks, para marcar una diferencia con las notebooks y evitar que la gente se confunda o se decepcione, ya que estos equipos tienen limitaciones”, afirma Yacovino.

A la hora de ponerle cifras al fenómeno, Yacovino tiene algunas que impactan: “Este año se venderán en el mundo cinco millones de netbooks, e Intel cree que en 2011 se venderán 50 millones, de las cuales once millones serán para usuarios latinoamericanos”.

Respecto de lo que está pasando en el mercado local con estas notebooks en miniatura, Yacovino confirma la impresión que le daría a cualquiera que recorra un poco los locales especialzados: en la Argentina aún no hay mucha oferta de estos equipos.

Como todo producto nuevo exitoso en su país de origen, las miniportátiles se demoran en llegar a los mercados más chicos. Importadas oficialmente por su fabricante, en este momento sólo se consiguen en el país las Asus y la ClassMate (en pocos días llega una nueva versión) desarrollada por Intel y comercializada acá por Exo. Hay otros modelos, como la Acer Aspire One o la MSI Wind U100, que llegaron traídos por pequeños importadores, y que se consiguen en casas de computación o en los sitios de subastas online.

Para Luciano Sforza, de la consultora especializada en tecnología IDC, las mininotebooks no la tienen fácil en el país porque actualmente la venta local de notebooks se apoya en una fuerte baja de precios, de modo que en una plaza muy sensible a los precios, los de las mini se parecen mucho a los de las notebooks comunes más baratas, y compiten con ellas.

Un poco de historia. El proyecto OLPC (sigla en inglés de Una laptop por chico) surgió con la idea de producir computadoras portables básicas y pequeñas, muy orientadas a Internet y que, al fabricarse sólo para venderse en grandes cantidades a gobiernos, resultaran de bajo costo. Los prototipos de esas máquinas hicieron preguntarse a alguien por qué no vender equipos así al público. Y fue la empresa taiwanesa Asus la que lideró la movida. En agosto del año pasado anunció que su EeePC sería la notebook más barata del mundo (prometieron inicialmente un precio de us$200), tendría pantalla de 7″, 512MB de memoria y hasta 16GB de almacenamiento en una unidad de estado sólido.

La EeePC generó gran expectativa y cuando vio la luz (más cara que lo anunciado) fue un éxito de ventas. A partir de allí comenzaron a surgir otros equipos similares de marcas poco conocidas, y finalmente gigantes como HP, Dell, Lenovo y Toshiba se sumaron al boom.

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